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Un cuento para Mi perrita Kira

Foto de perfil Creado por Carlos el 24/07/2025
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En un mundo lleno de colores y magia, vivía una perrita muy especial llamada Kira. Kira era una chihuahua negra, con unos ojos brillantes como estrellas y una cola que no paraba de moverse de alegría. Vivía en una casa muy acogedora junto a su mamá Clarisa, una señora muy amable y cariñosa, y su nana Estela, que siempre tenía galletas recién horneadas esperándola. Pero lo más emocionante de la casa de Kira era la familia de gatos que vivía con ellos: la Michi, una gatita juguetona de color atigrado; el Güero, un gato blanco y amarillo con una sonrisa contagiosa; y el Negro, un gato elegante como la noche.

Ilustración del cuento

A Kira le encantaban muchísimas cosas. Era una gran aficionada a las hadas, y soñaba con volar por el cielo con alas brillantes. También adoraba la Jungla Perdida, imaginando aventuras llenas de animales exóticos y misterios por descubrir. Los perros eran sus mejores amigos, y siempre estaba lista para jugar al fútbol en el jardín, persiguiendo la pelota con todas sus fuerzas. El Mundo de los Juguetes la fascinaba, y pasaba horas jugando con sus peluches y muñecos. Y, por supuesto, no podía faltar su amor por las galletas, especialmente las de mantequilla que hacía Nana Estela.

Ilustración del cuento

Un día soleado, mientras Kira jugaba con la Michi en el jardín, escucharon un ruido extraño proveniente del bosque cercano. ¡Miau! Parecía que un gatito pequeño se había perdido. Kira, con su corazón valiente, y la Michi, con su olfato agudo, decidieron ir a buscarlo. Juntas, exploraron la Jungla Perdida que rodeaba su casa, siguiendo las huellas del gatito perdido. Se adentraron entre árboles altos y flores de colores, sintiendo la emoción de la aventura.

Ilustración del cuento

En su camino, se encontraron con el Güero, quien se ofreció a guiarlas. El Güero, con su gran conocimiento del bosque, les mostró senderos secretos y les advirtió sobre los peligros. Avanzaron juntas, superando pequeños obstáculos y aprendiendo a trabajar en equipo. El Negro, al enterarse de la misión, se unió al grupo, aportando su agilidad y sigilo. Era una verdadera patrulla felina y canina, unidas por un mismo objetivo: encontrar al gatito perdido.

Ilustración del cuento

Después de una larga búsqueda, escucharon un llanto débil. ¡Ahí estaba el gatito! Asustado y solo, escondido entre unos arbustos. Kira, con su voz suave, lo animó a salir. Lo rodearon de cariño y le prometieron que lo llevarían a casa. Lo abrigaron con una mantita y emprendieron el regreso, sintiéndose felices y orgullosos de haber ayudado.

Ilustración del cuento

De vuelta en casa, Nana Estela los esperaba con una deliciosa merienda de galletas y leche caliente. El gatito perdido, al sentirse a salvo, ronroneaba de felicidad mientras comía las galletas. Kira, la Michi, el Güero y el Negro se sintieron como una verdadera familia, un equipo invencible que había superado una gran aventura.

Ilustración del cuento

Esa noche, Kira se durmió feliz, soñando con hadas y junglas, con perros y gatos, con galletas y fútbol. Su corazón estaba lleno de alegría y agradecimiento por la suerte de tener amigos tan especiales y una familia que la amaba. Se dio cuenta que la verdadera magia residía en la amistad, la valentía y la capacidad de ayudar a los demás. Y supo que cada día sería una nueva aventura, llena de momentos especiales por compartir.

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