**Noelia y el Mundo Mágico de los Sueños**
Noelia era una niña valiente y alegre que vivía en un pequeño pueblo rodeado de colores y risas. Le encantaban las princesas, las sirenas, bailar, las jirafas, las hadas, los castillos y los dragones. Cada noche, antes de dormir, su mamá Nancy le contaba historias sobre lugares fantásticos, y Noelia soñaba con visitarlos algún día. Un sábado por la mañana, Nancy la sorprendió con una noticia increíble: "Hoy iremos de paseo a conocer el mundo, ¿te gustaría?". Noelia saltó de alegría y corrió a empacar su mochila con sus juguetes favoritos.
Juntas, subieron a un autobús que parecía sacado de un cuento, con ventanas brillantes y asientos suaves como nubes. El primer lugar que visitaron fue un bosque encantado, donde Noelia conoció a una hada llamada Lila, quien les mostró un sendero lleno de luciérnagas. Lila les explicó que las hadas cuidaban de los animales del bosque, y Noelia pudo acariciar a una jirafa mágica de manchas doradas que comía hojas de los árboles más altos. Nancy sonreía al ver los ojos de su hija llenos de asombro.
Después, llegaron a un lago cristalino donde nadaba una sirena llamada Coral. Coral tenía una voz tan dulce que invitó a Noelia a cantar con ella. Las dos bailaron sobre el agua, y aunque Noelia no era una sirena, el agua la sostenía como si fuera ligera como una pluma. Nancy tomó fotos de ese momento especial, guardándolo como un recuerdo para siempre. Al terminar, Coral les regaló una concha que, al acercarla al oído, dejaba escuchar el sonido del mar.
El sol comenzaba a caer cuando llegaron a un castillo flotante en medio del cielo. Un dragón amigable llamado Spark les dio un paseo sobre su lomo hasta las alturas. Desde allí, Noelia vio el mundo entero: montañas, ríos y ciudades llenas de luces. Spark les contó que los dragones no eran feroces, sino guardianes de los sueños de los niños. Nancy abrazó a Noelia y le susurró: "¿Ves? El mundo está lleno de magia si sabes dónde buscarla".
Al regresar a casa, Noelia estaba agotada pero feliz. Esa noche, antes de dormir, le pidió a su mamá que le contara la historia de su aventura. Nancy le dijo que lo más especial no eran los lugares que habían visitado, sino el amor que compartían al descubrirlos juntas. Noelia cerró los ojos, abrazó su concha y soñó con nuevas aventuras.
Al día siguiente, en el jardín de su casa, Noelia dibujó todo lo que había visto: el hada Lila, la sirena Coral, la jirafa dorada, el castillo flotante y al dragón Spark. Nancy colgó los dibujos en su habitación, recordándole que la magia siempre estaría cerca si mantenía su corazón abierto. Y así, con cada paseo, cada cuento y cada sueño, Noelia y su mamá seguían descubriendo que el mundo era tan grande y maravilloso como su imaginación.
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