Hoy es el Cumpleaños de Dania Valentina, le gusta mucho la Danza y todo tipo de Bailables, su familia son Su hermano mayor Gabriel, Su Papá Iván y su mamá María Jesús y próximamente su nuevo hermanito. Dania es una niña muy especial, con ojos brillantes como estrellas y una sonrisa que ilumina cualquier habitación. Le encanta bailar, especialmente al ritmo de la música que sale de su consola de videojuegos favorita. Siempre está lista para una nueva aventura, y su corazón late al ritmo de la curiosidad. Dania tiene una imaginación desbordante y un espíritu valiente que la impulsa a explorar mundos nuevos y a superar desafíos.
Un día, mientras jugaba a un nuevo videojuego de aventuras en el jardín, Dania escuchó un extraño sonido. No era el pitido familiar de sus controles ni la música de juego, sino un suave lamento que parecía provenir del bosque cercano. "¿Qué será eso?", se preguntó Dania, sintiendo una corriente de emoción recorrer su cuerpo. Con la valentía que la caracterizaba, se puso su capa imaginaria y se preparó para investigar. Dejó su consola de videojuegos y se adentró en el bosque, con sus zapatillas de baile preparadas para cualquier tropiezo.
El camino al bosque no era fácil. Entre los árboles altos y las raíces retorcidas, Dania se encontró con varios animales. Un pequeño conejo con el pelo revuelto la miraba con recelo, y un grupo de ardillas jugaban a esconderse entre las hojas. Pero Dania no se asustó. Con una sonrisa amable, les ofreció una golosina que tenía en su bolsillo, y los animales, sorprendidos por su amabilidad, la dejaron pasar. Cada encuentro la llenaba de alegría, como si el bosque celebrara su llegada.
Finalmente, llegó a un claro iluminado por un rayo de sol. En el centro del claro, vio a una pequeña criatura brillante, con alas como mariposas y un cuerpo hecho de luz. La criatura parecía triste y abatida, y su lamento era aún más fuerte. Dania se acercó con cautela y le preguntó: "¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan triste?". La criatura, al ver la dulzura en los ojos de Dania, le explicó que había perdido su música mágica, la que le permitía iluminar el bosque. Sin la música, los árboles se marchitaban y las flores perdían su color.
Dania pensó rápidamente. Recordó las canciones que le encantaba bailar, los ritmos que la hacían sentir viva. Decidió que ayudaría a la criatura a recuperar su música. Con la ayuda de su imaginación, Dania construyó una pequeña orquesta con piedras lisas, hojas y flores. Luego, comenzó a bailar y a cantar, creando melodías llenas de alegría y esperanza. La música mágica de Dania resonó en el bosque, y poco a poco, el ánimo de la criatura comenzó a cambiar.
A medida que Dania bailaba y cantaba, la música mágica empezó a regresar. Primero fue un brillo tenue, luego un brillo más intenso, hasta que la criatura pudo emitir una melodía hermosa y radiante. La música inundó el bosque, revitalizando los árboles y las flores. El claro se llenó de colores y de alegría. La criatura, agradecida, le dijo a Dania que nunca olvidaría su ayuda y le regaló un pequeño cristal que brillaba con la luz de la música.
Dania regresó a casa, feliz de haber ayudado a la criatura. Le mostró el cristal a su mamá y a su papá, y todos se maravillaron con su brillo. Dania sabía que la verdadera magia no solo estaba en los videojuegos o en la música, sino también en la amistad y en la valentía de ayudar a los demás. Y mientras su hermano Gabriel la observaba bailar en el jardín, Dania imaginaba cómo su nuevo hermanito pronto se uniría a sus aventuras, compartiendo su amor por la danza y la música, y aprendiendo que incluso el corazón más triste puede iluminarse con un poco de bondad. Y eso, pensó Dania, era el mejor cumpleaños de todos.
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